Inhibidos el CSD y la Real Federación Española, la decisión
final quedó a criterio del pleno de la Asamblea de la Liga Nacional de Fútbol
Profesional, que se reunió en una sesión televisada en directo. Mantener la
exclusión de Celta y Sevilla significaba el riesgo de una paralización judicial
de las competiciones y la amenaza cierta de indemnizaciones millonarias a clubes
implicados, patrocinadores y socios comerciales (televisión); riesgos similares
se vislumbraban si los excluidos fueran Valladolid y Albacete quienes,
complementando los trámites tras la invitación recibida, argumentaban haber
adquirido el derecho a participar en la máxima categoría. Tras la cruda
intervención del presidente de la S. D. Compostela, José María Caneda, que sacó
a relucir la torpeza de la propia LFP, se logró por aclamación la conformidad
de la Asamblea con una solución de compromiso que consistió en incrementar en
dos el número de equipos participantes en el torneo liguero, prolongándose
hasta las 42 jornadas durante las dos temporadas siguientes. La solución
implicaba modificar el número de ascensos y descensos a partir de la temporada
1996/97, en la que descendieron cuatro equipos, ascendiendo tan sólo dos, y
jugando el tercer clasificado de Segunda contra el quinto peor de Primera la
promoción, e indemnizándose económicamente al cuarto clasificado de Segunda por
privarle de la posibilidad de disputar el ascenso. A cambio, a partir de la
temporada 1999/2000 se eliminó la promoción y se incrementó en uno (de dos a
tres) el número de ascensos y descensos directos entre Primera y Segunda
División por temporada.
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